Esbat

Una vez al mes, las personas que pertenecemos al Templo de la Diosa tenemos por costumbre reunirnos para celebrar el esbat de luna llena. Aprovechamos para compartir experiencias y disfrutar de la noche, a la vez que nos nutrimos del influjo lunar y honramos la madre luna. Aunque es una celebración íntima y privada sólo para el templo podemos invitar a algún amigo o familiar que quiera compartir con nosotros esa mágica noche.
Hoy os voy a explicar mi última experiencia con el Templo de la Diosa.
En éste ultimo mes el buen tiempo ya nos acompañaba, y como vivimos en una ciudad cerca del mar nos fuimos a celebrar a la playa. Mi marido no es pagano, pero igualmente le invité y vino a celebrar con nosotros su primer esbat. Llegamos pronto para prepararlo todo con calma y disfrutar de la puesta del sol y la salida de la luna. Como ya hacia calor nos metimos al agua para limpiamos con el agua de sal que aún estaba fresquita en el mes de junio.
Hay que decir que nosotros no somos un grupo convencional, generalmente primero se celebra y luego se come, pero ésta vez, después de jugar un rato entre las olas el hambre apremia. Así que como siempre nos sentamos en círculo para empezar con una danza de platos con comida y bebida para compartir. Al acabar ya estaba oscureciendo y aparecía la luna en el horizonte del mar. Acabamos de decorar el altar y nos dispusimos a celebrar en honor a la luna llena. Ésta vez salió todo de forma muy espontáneo y practicamos de forma muy reclaiming. Una manera muy creativa de practicar el arte.
Dentro del círculo nadie es más que otro… así los asistentes que conocen poco de lo que practicamos pueden dejarse fluir y sentirse cómodos. Después de los llamamientos habituales y de explicar el motivo del ritual, de manera no intencionada una de las asistentes comenzó a tararear una canción conocida y pegadiza. Uno a uno nos fuimos sumando al canto, empezaron a sonar nuestros tambores y maracas, que se acompasaban solas, sin haber practicado ningún ritmo previamente. Entramos en una dinámica de canto, baile, percusión, risas, y miradas cómplices,que poco a poco y sin saber porqué se aceleraban. Estábamos formando un cono de poder casi inconscientemente… la energía lunar se reflejaba en cada uno de nosotros y entonces, llegó el momento en que a la vez, dejamos de cantar, tocar y bailar. Sólo se escuchaba nuestra respiración y luego nuestra risa.
-¡Vamos, vamos!
Dijo la sacerdotisa
– Ésta energía que fluya al centro, hay que dirigirla al centro.
Y todos la soltamos hacia el propósito del ritual.
Acabamos el ritual, volviendo a bañarnos en el mar, ésta vez a oscuras y agradeciendo a cada uno de los elementos.
Yo, una vez más, agradezco al grupo la energía tan preciosa que compartimos, las risas,  la calidez de los abrazos, la sinceridad de las palabras, la transparencia de las miradas, los prejuicios nulos y en definitiva el amor incondicional.
Gracias, gracias, gracias.
Esbat 2017, composición de Lunitari Lunitari, junio 2017
Lunitari

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